Una de las cosas que he puesto término es a la actividad kendoka. No sé si alguien lea esta entrada pues total tampoco la escribo para que alguien en particular lo haga pero para ser honesto al espíritu de este jornal, solo me retiro porque no veo en mi vida practicarlo sin caducidad.
Solo me retiro, sin despedidas ni discursos. En su momento habrá tal vez preguntas o reclamos mas no sabría ahora con certeza cuáles sí y cuáles no. De hecho, preferiría que suceda lo que otros muchos viven que es alejarse sin que nadie preste particular atención.
Lamento que el lado humano de esta actividad pueda afectar emocionalmente a personas queridas y mal interpreten esta decisión como cosa negativa. Sucedió antes cuando me retiré del seminario, de un grupo juvenil, al renunciar a un trabajo, en fin. Reclamos ya los veo venir junto a una sana preocupación. Responde al cariño y en si así fuera bienvenidas sus quejas.
Finalmente, seguiré adelante en mi camino personal. Amigos dejo amigos hago. Esta serie de mi vida toma nuevos rumbos y yo sé, solo con mirar mi pasado, que será igual de interesante.
Quedo agradecido por las vivencias en kendo.